01 septiembre 2017

Literatura testimonial 1.: La vida de los otros o mi reino por una autobiografía

Ana Parra

En el Mercaderde Venecia de Shakespeare, Shylock afirmaba que era judío y que se enfriaba y calentaba con el mismo invierno y verano que un cristiano. Y que, al igual que ellos, a los judíos si les pinchaban, sangraban; si les hacían cosquillas, se reían; si eran envenenados, morían; y si les hacían mal, se vengarían. Este monólogo me viene siempre a la cabeza cuando empiezo a leer autobiografías. Porque, como afirmaba Shylock, todos reímos, lloramos, morimos o nos vengamos, aunque algunos necesitan expresarlo por escrito y es ahí cuando empieza lo bueno. Si el autor se siente inspirado, nos puede detallar la longitud de la cortina de la habitación en la que se encontraba cuando le visitaron las musas, para deleite de sus incondicionales.

Al final de la obra Los hechos: autobiografía de un novelista, de Philip Roth, su alter ego, Nathan Zuckerman, reprocha a Roth que sea más fidedigno, más real en la ficción, cuando se refleja en su personaje, que cuando escribe su propia biografía. Como afirma su personaje: “A quien escribe una autobiografía, en cambio, lo juzgamos desde el punto de vista moral, porque su motivación primordial no es estética, sino ética. ¿Hasta qué punto lo narrado se acerca a la verdad? ¿Está el autor ocultando sus motivos, está presentando sus actos e ideas para poner al desnudo la naturaleza esencial de las condiciones, o está tratando de ocultar algo, está contando para no contar?”.

Y creo que es, desde esta perspectiva, desde la cual nos tenemos que asomar a las autobiografías. No nos engañemos, las autobiografías sirven para que el autor pueda darnos su versión y nada más que su versión de su vida: justifica sus actos, sus amistades y, en muchas ocasiones, alimenta su ego.

Uno de los mejores ejemplos, en este sentido, lo tendríamos en las autobiografías de Alma Mahler (1879-1964), Mi vida, publicada en 1960 y la de Oskar Kokoschka (1886-1980) publicada en 1971. Conocida es la historia de ambos personajes: viuda de famoso compositor inicia una relación tan apasionada como destructiva con un joven artista con cuadros y muñeca de por medio. Pero, si uno se acerca a sus autobiografías, únicamente coinciden en una cosa: la pasión que hubo entre ambos. Ellos hicieron lo que tan a menudo encontramos actualmente en las películas y series de televisión: mostrar el argumento desde diferentes puntos de vista.
"La novia del viento" O. Kokoschka (1914)


Si añadimos la opinión de Elias Canetti (1905-1994) sobre Alma Mahler en su extensa e interesante autobiografía, podemos echar más leña al fuego. Alma Mahler no dejaba indiferente a nadie y despertaba tanto amor como odio a su alrededor. Canetti, enamorado durante un tiempo de Anna Mahler, se encuentra dentro del segundo grupo.

Las autobiografías, obviando los datos anecdóticos, son capaces de mostrarnos las costumbres y peculiaridades de un periodo histórico determinado. Si el autor se fija en los detalles, nos puede dar una descripción precisa del ambiente de aquella época. La autobiografía de un amigo de Alma Mahler, Arthur Schnitzler, Juventud en Viena: una autobiografía, podría pasar por una larga enumeración de sus conquistas. Por el contrario, es un buen ejemplo para mostrar los recovecos morales, así como los usos y prácticas amorosos de aquel periodo. Schnitzler era médico y en sus memorias tiene muy presente una de las enfermedades de transmisión sexual más importante a lo largo de la historia, la sífilis.

Lo más interesante de las autobiografías no es la vida que narran, pues esa más o menos ya la conocemos y, como afirmaba Zuckermann “nos cuentan para no contar”. Sin embargo, no sirve de nada una autobiografía descontextualizada y eso el autor lo sabe bien y nos da datos sobre sus amistades, su vida cotidiana, el marco histórico en el que se mueve y que nos permite fijar a ese personaje en la historia. Ese es el verdadero interés de una autobiografía. Más allá de la historia de amor de Alma y Kokoschka, vislumbramos el papel de la mujer burguesa en el siglo XIX y principios del XX; el círculo intelectual de Viena; los horrores de la guerra, de las dos guerras mundiales; el éxodo de miles de judíos... En resumen, la crónica de una Europa convulsa que pasó de la libertad al horror en muy poco tiempo.

Las autobiografías no son una forma convencional de acercarnos a una historia que cada vez nos resulta más lejana. Pero, a su modo, nos allanan el camino para comprenderla mejor, pues es historia vista a través de los ojos de quien la vivió como vida y no como la reconstruye, a partir de datos muertos, un historiador.

Bibliografía:
  • Canetti, Elias. El juego de ojos. Barcelona: Debolsillo, 2011.
  • Kokoschka, Oskar. Mi Vida. Andanzas. Barcelona: Tusquets, 1988.
  • Mahler, Alma. Mi Vida. Barcelona: Tusquets, 1997.
  • Roth, Philip. Los hechos: Autobiografía de un novelista. Barcelona: Debolsillo. 2000.
  • Schnitzler, Arthur. Juventud en Viena: una autobiografía. Barcelona: Acantilado, 2004.

05 junio 2017

Confrontando el mal. Ensayos sobre memoria, violencia y democracia

Paloma L. Sanz

Esta reseña es para alivio intelectual de todos aquellos que tenemos gusto por la literatura, el cine o cualquier expresión artística relacionada con el terror, los crímenes, la violencia y, en general,  las peores actividades que puede llevar a cabo el ser humano solo, o en compañía de otros. Visto así pudiera parecer que somos un reducido y extraño grupo con alguna psicopatología, pero nada más lejos. Este tema, el mal, está presente cada día en nuestras vidas. Tal vez no directamente, pero forma parte de nuestro día a día. Ya sea en conversaciones serias, en las que comentamos las últimas desgracias, individuales o colectivas vistas en los informativos, o en nuestro tiempo de ocio, en el que devoramos libros, películas o series de televisión cuyo tema principal y casi único es esa capacidad de hacer daño que adorna a la especie humana.


¿Por qué nos horroriza el mal a la vez que nos fascina? Ha caído en mis manos estos días un libro de la colección Moral Ciencia y Sociedad de la editorial Plaza y Valdés. “Confrontando el mal. Ensayos sobre memoria,violencia y democracia”, en el que los profesores Antonio Gómez Ramos y Cristina Sánchez Muñoz han recogido el producto de sus investigaciones y las reflexiones, en forma de artículos, de diversos autores buenos conocedores de la materia. Y puesto que hablamos del mal como objeto de investigación, los aspectos políticos, jurídicos y socio-culturales son quizá los más interesantes que han movido a sus autores a la reflexión acerca de las vías por las que los individuos y las sociedades pueden comprender los conflictos de su pasado reciente y del presente más inmediato.
Parece un tema muy sencillo. Cada día leemos sobre este tipo de acontecimientos y los hemos incorporado a nuestra vida con una normalidad que casi asusta. Comemos mientras observamos escenas atroces, cercanas o lejanas en el espacio o en el tiempo. A veces parece que se repiten cíclicamente y nos resultan tan cotidianas.  A menudo nos posicionamos mecánicamente sin pensar más allá de lo que nos marcan los límites de nuestros prejuicios ideológicos, culturales o de cualquier tipo. Pero, ¿hemos reflexionado alguna vez sobre distintos aspectos de todo ese daño del que somos testigos o protagonistas?

El texto comienza intentando dar una explicación conceptual sobre un tema que es inabarcable. La capacidad humana de profundizar en las formas de hacer mal es infinita y la posibilidad de catalogarlas, a pesar de los muchos intentos, es inútil.

¿Cómo se mide el mal? ¿Por el número de víctimas? ¿Por la dimensión del daño causado? ¿Por su duración en el tiempo? ¿Es menor el sufrimiento si se infringe a un solo individuo? ¿Es mayor si se realiza a un colectivo?... ¿De dónde viene el mal? ¿Cuál es su origen? Una vez causado, ¿cómo lo gestionamos?.

Es un libro que plantea más preguntas que respuestas, que invita a la reflexión y a la discusión y ofrece para ello distintos artículos y referencias a otros textos y autores. Que nos sorprende con cuestiones que nos conciernen y comprometen a través de ejemplos de nuestro pasado reciente. El daño es un acontecimiento que se produce en un breve espacio de tiempo, sin embargo, sus consecuencias precisan de un largo período de tramitación. La Guerra Civil duró unos tres años, y ya van dos generaciones afectadas y con problemas en la gestión de sus consecuencias. En Alemania, doce años de Nacional Socialismo  han provocado dos o tres generaciones que sufren sus consecuencias.

Las últimas reflexiones del libro son también las más interesantes y las que nos vinculan directamente con nuestra historia más reciente, las consecuencias del mal. La reparación, la justicia, la memoria…
El mal continúa. Siempre está ahí, al igual que sus efectos. Podemos utilizarlo en cualquiera de sus presentaciones para sobrecogernos, hacer subir nuestra adrenalina, quejarnos o ponernos de perfil. Pero como no podemos obviarlo, este “Confrontando el mal” nos puede ayudar a no verlo con superficialidad.




24 abril 2017

Metafísica de los tubos


Teresa Merelo 

El mundo a través de los ojos de un bebé.  Pero no de un bebé cualquiera, sino de una niña especial, posiblemente superdotada, que durante los primeros dos años opta por vegetar, pues no encuentra nada interesante que le lleve a salir de ese estado, que se considera  a sí misma dios y que se percibe como un tubo, una estructura rígida con orificio de entrada y de salida por cuyo interior fluye el universo… ¡hasta que descubre el placer en forma de chocolatina!

"Los tubos son una singular mezcla de plenitud y vacío, de materia hueca, una membrana de existencia que protege un haz de inexistencia"

Esto es lo que nos propone  Amélie Nothomb en Metafísica de los tubos, una novela  con tintes autobiográficos,  donde narra la infancia de la protagonista durante sus primeros tres años en Osaka, en el seno de una familia de diplomáticos belgas.

Imbuida de la cultura japonesa  donde la infancia, desde el nacimiento hasta el parvulario, es una etapa muy especial,  nos habla de ese periodo en el que se siente omnipotente, poderosa y distante, como un dios.
"A su imagen y semejanza, me sentía preciosa y peligrosa, inofensiva y mortal, silenciosa y tumultuosa, odiosa y feliz, dulce y corrosiva, anodina y rara, pura y embargante, insidiosa y paciente, musical y cacofónica, pero, por encima de todo, más que cualquier otra cosa, me sentía invulnerable"
Desde ahí  nos plantea sus obsesiones,   sus gustos y rechazos;   las relaciones humanas con los seres más cercanos: sus padres y hermanos y su aya japonesa a la que le une un vínculo muy especial. La naturaleza es un personaje más del relato, siempre presente,  a veces como cambiante telón de fondo a través  del curso de las estaciones,  y otras veces con su protagonismo propio, y siempre contemplada  a través de los ojos de la protagonista  que se mantiene admirada ante su armonía y su belleza. Como iremos viendo, a pesar de lo limitado de su experiencia, este bebé es capaz de percibir,  interpretar y analizar el mundo y su vida  de un modo muy coherente.

Metafísica de los tubos es una novela desconcertante a ratos, divertida, irónica,  tierna y de lectura rápida pero no superficial,  pues su profundidad es manifiesta. Da pie para pensar y ver lo que hay más allá de las palabras. La autora nos propone  un relato capaz de encerrar reflexiones metafísicas en frases sencillas,  reflexionando  sobre temas como la infancia, el lenguaje, la vida y la muerte de manera lúcida,  ácida y humorística.

 "¿Por qué los dioses iban a ser inmortales? ¿En qué medida podía la inmortalidad convertir a alguien en divino? ¿Acaso es menos sublime la peonía por el hecho de marchitarse?"

Se trata de una novela corta (143 páginas) y la historia está relatada de manera amena, pero aunque es fácil de leer, es necesario hacerlo de manera tranquila para poder acceder a todo lo que la autora nos quiere transmitir.


Amélie Nothomb en la biblioteca de la UNED